lunes, 11 de enero de 2010

Cómo actuar en una entrevista

Desenvolverse bien en la entrevista de trabajo es uno de los pasos más importantes en el proceso de selección. Todos los candidatos quieren impresionar al posible empleador, pero a pesar de esforzarse al máximo, no todos lo consiguen. A menudo un simple error puede hacer que el candidato eche por tierra toda la entrevista. Estos son algunos errores que deben evitarse:

Puntualidad. Llegar puntual a una entrevista, o incluso unos minutos antes, es una sencilla manera de impresionar al posible empleador. Llegar tarde no solo muestra una falta de profesionalidad, sino que también indica al manager que no te importa demasiado su horario y pone en duda tu capacidad de llegar puntual al trabajo, uno de los aspectos más importantes de cualquier empleo. Además, llegar tarde podría hacerte perder la entrevista si el entrevistador tiene otra cita.

Educación. Algunos candidatos creen que no importa si faltan al respeto al asistente del director de selección a la hora de concertar la entrevista o se enfadan con el recepcionista porque este, sin querer, pronuncia mal su nombre. Al fin y al cabo, esta persona no es quien tomará la decisión de contratarle. No obstante, te sorprenderá saber que seis de cada 10 ejecutivos encuestados por Robert Half afirmaron que la opinión de su asistente es importante a la hora evaluar nuevas contrataciones potenciales. Por lo tanto, debes recordar ser educado y respetuoso con todas las personas con quien interactúas durante el proceso de selección.

La importancia del interlocutor. Ten en cuenta esta escena: después de entrar en la sala para la entrevista llamas un momento a tu amigo para contarle todos los detalles de la fiesta de anoche, y hablas tan alto que todas las personas de la oficina no pueden evitar oírte. Esta es la actitud equivocada. Es mejor sentarse pacientemente y leer detenidamente una publicación de la empresa en el vestíbulo. Esto denota buenos modales y puede ayudarte a aprender más acerca de la empresa y de sus necesidades.

Preparar la entrevista. Hay demasiados candidatos que no se preparan bien para la entrevista pensando que pueden improvisar y seguir causando una buena impresión. Los candidatos más inteligentes pasan tiempo antes de la entrevista analizando las preguntas que posiblemente les haga el director de selección, de forma que puedan responder con seguridad durante la entrevista. También se documentan sobre el empleador con antelación para poder explicar como sus habilidades se adecúan al puesto vacante y destacar su verdadero interés por la empresa y el puesto.


La actitud. La confianza es clave en cualquier candidato, pero llevarla al extremo hará que destaques negativamente. Presumir de tus habilidades ("¡Yo he sido el mejor empleado que ha pasado por mi anterior empresa!") es una buena forma de parecer arrogante y causar la impresión de que puedes tener dificultades a la hora de colaborar con otras personas.

Plantear dudas. A medida que termina la entrevista, es probable que el director de selección te invite a formular preguntas. Tú deberías aceptar. Pero tus preguntas deberían ir más allá de "¿cuánto se gana en este puesto? y "¿cuántos días de vacaciones me corresponden?". Si bien el sueldo y los beneficios son aspectos importantes de cualquier trabajo, solo debes mencionar estos temas si el posible empleador ha expresado un gran interés en contratarte, normalmente en la segunda o en la tercera entrevista. Para una primera entrevista son más adecuadas preguntas como "¿cuáles serán mis funciones específicas?", "¿cuáles son sus prioridades más importantes para este puesto?" y "¿cómo es un día típico en este puesto?"

Hacer un seguimiento. Incluso si crees que has bordado la entrevista, no es una buena idea relajarte y esperar a que el director de selección te llame con una oferta. Enviarle una breve carta después de la entrevista te permite darle las gracias por la reunión mantenida y puede ayudarte a reiterar tu interés en la posición.

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